Recomendaciones de una matrona.... (hasta hace poco matrona de Medina, Paterna, Alcalá y Benalup, en la actualidad supervisora de paritorios y maternidad del hospital de la Línea)
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miércoles, 19 de junio de 2013
domingo, 17 de febrero de 2013
Los 25 consejos sobre alimentación por el Pediatra Carlos González
- No obligar nunca a comer a un niño. Un adulto puede que se niegue a probar bocado por los dictados de la moda pero a un crío aún no le pesan las normas sociales. Por tanto no se debe insistir en que el niño trague a toda costa.
- Cuánta cantidad de comida es necesaria. Cada uno de nosotros necesita un aporte calórico distinto,razón por la que la alimentación no puede tomarse como una ciencia exacta. Unos zampan como elefantes mientras otros comen como pajaritos. ¿Por qué entonces se intenta medir a los niños por el mismo rasero? Un niño de año y medio puede que necesite comer la misma cantidad que un bebé de nueve meses.
- ¿Seguro que no come nada? Para la mayoría de los padres no comer nada significa que su hijo no engulle lo que ellos creen que necesita. Quizá si su medida fuera medio plato en vez de uno repleto hasta el borde cambiaría su percepción.
- Los que de verdad no comen. Las enfermedades y los celos provocan un rechazo a la comida que suele ser transitorio y una vez solucionado el problema regresa el apetito.
- El trabajo de mamá. El regreso laboral de mamá origina en ciertos bebés una negativa a alimentarse si no lo hace su madre. Pueden no consumir nada en ocho horas y luego ponerse las botas cuando ella regresa.
- Un asunto de honor. Los padres, sobre todo las madres, suelen vivir la inapetencia como un agravio personal. Otras consideran un deber atiborrar a su hijo.
- Culpabilidad. Frustración y un terrible sentimiento de no saber cumplir como lo hicieron con ella, fustigan a muchas madres para quienes la hora de la comida es un calvario.
- Niños incomprendidos. Imagínese qué pensará su hijo. Él, que sólo cuenta con el cariño de sus padres, de repente se ve atacado por aquellos en quienes confía, que insisten en cebarle cuando ya no le entra más y encima se enfadan y le gritan.
- La prueba definitiva. Coma en proporción a lo que da a su hijo. Si el niño pesa 10 kilos y engulle un plato, tráguese usted cinco o seis raciones. Seguro que revienta.
- Pecho “for ever” y a libre demanda. La leche materna es el alimento más completo y nutritivo. Si el niño no pierde peso es conveniente alargar la lactancia hasta el año o los dos años. Siempre sin imposición de horarios, porque él ya lo pedirá cuando lo necesite.
- Las papillas. Nunca se debe sustituir el pecho por la infundada creencia de que los cereales alimentan más. Cuando los niños ya degustan papillas hay que saber que casi ninguno logra terminarse la medida recomendada porque es simplemente una orientación, no un dictado.
- Horror a las verduras. El pequeño estómago de los niños admite pequeñas cantidades, o sea, muchas calorías en poco volumen. Las verduras contienen mucha fibra y escasas calorías, por lo que les enguachina pero no les sacia. Apenas unas cucharadas serán suficientes para que le saquen el gusto.
- La papilla de frutas. Con las frutas viene a suceder lo mismo que con las verduras. Si el crío las rechaza pruebe a darle una manzana a mordiscos o una pera en trocitos, por ejemplo. Las recomendaciones y mezclas frutales del pediatra no tienen por qué ir a misa.
- Respetar el sueño. Algunos padres enchufan a sus hijos el biberón mientras éstos duermen y después se quejan de que no comen cuando están despiertos. ¡Pero si ya se han alimentado!
- Chucherías prohibidas. Al margen de que el niño coma o no coma, los dulces y las famosas chucherías sólo una vez al año para que no hagan daño.
- La crisis del año. Justo a los 12 meses se frena la velocidad de crecimiento y por tanto no precisan la misma cantidad de alimento. A partir de los cinco años aumentarán el gasto energético y las necesidades.
- El percentil. Las gráficas de peso traen fritos a los padres. En cada país se elabora una distinta y nunca coinciden entre ellas. ¿Quiere eso decir que según el lugar del mundo en que pesen a su hijo estará por encima o debajo de la media?
- Defensas infantiles. Los más pequeños se defienden ante la indigesta ofensiva paterna a base de hacer bola, escupir e incluso vomitar. Nunca se niegan por capricho. Evolutivamente los críos tienden a rechazar los sabores desconocidos por simple supervivencia.
- Un dragón llamado alergia. La alergia puede provocar la negativa del niño a ingerir ciertos alimentos como la leche, el gluten, el huevo o cualquier otro incompatible con su inmaduro organismo. Por eso es conveniente no obligar a comer.
- Estimulantes del apetito. Los tónicos estimulantes contienen psicofármacos que actúan sobre el centro cerebral del apetito y su efecto desaparece en cuanto se deja el medicamento. Poco aconsejables salvo excepciones.
- Cómo introducir los alimentos. A partir de los seis meses se pueden ir probando nuevos sabores con gran precaución y muy lentamente.
- Estrategias. No guardar la comida para la cena. Ponerle en el plato sólo lo que suela tomar aunque sean tres cucharadas, si tiene hambre pedirá más. Evitar las broncas y los sobornos.
- Vegetarianos. Cuando los padres son vegetarianos los niños pueden vivir perfectamente con una dieta ovo-lacto-vegetariana.
- Acostumbrarse a comer de todo. Obligarle a comer un determinado alimento es la mejor forma de lograr que lo odie para el resto de su vida. Si no se le fuerza acabará probándolo.
- Comer solo. Un niño se puede negar a comer porque quiere meterse él mismo el alimento en la boca y no se lo permiten. Aunque se estire la hora del almuerzo, es preferible concederles cierta independencia.
jueves, 10 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Muerte súbita del lactante
¿Qué
es?
El Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL)
se define como la muerte de un niño que es inesperada por
su historia y en la cual los estudios post-mortem (autopsia) no
demuestran ninguna causa. En español se llama también
Muerte en Cuna o Muerte Blanca.
En la actualidad
podemos reducir los riesgos, pero se desconocen los mecanismos que
llevan a la muerte.
Los factores que aumentan el riesgo:
- El bajo nivel socioeconómico es uno de los factores de riesgo más claramente establecido. El consumo materno de drogas y alcohol, el mayor número de partos y el menor intervalo entre gestaciones, se han asociado a un ligero mayor riesgo de SMSL, siendo estos hechos los que se acumulan en grupos de población desfavorecidos, en los que los cuidados deficientes y el maltrato pueden ser más frecuentes. En las sociedades occidentales, como la española, las madres con un primer hijo en la adolescencia y las madres sin pareja estable o solteras, también tienen mayor riesgo.
- Los niños prematuros y de bajo peso para su edad gestacional al nacer, tienen mayor riesgo de padecer SMSL.
Existen tres recomendaciones fundamentales, basadas en investigaciones
médicas:
1. Posición supina (boca arriba para dormir)
Los bebés sanos deben dormir en posición supina (boca
arriba). No se recomienda forzar la postura en los niños
que se dan la vuelta espontáneamente, una vez colocados boca
arriba para dormir.
Sólo por una indicación médica específica
(reflujo gastroesofágico grave, malformaciones craneofaciales
que afectan a la vía aérea superior) puede recomendarse
el decúbito prono (boca abajo). Los niños con reflujo
gastroesofágico importante pueden dormir de costado, aunque
ésta es una posición inestable y suelen acabar boca
arriba.
Los niños sanos están protegidos de manera natural
frente a la aspiración del vómito. Su vía aérea
está a salvo mientras están boca arriba, y su riesgo
de aspiración es mínimo debido que tienen reflejos
de deglución (tragar), toser, vomitar y se despiertan en
caso de atragantamiento.
No ha habido un incremento de niños fallecidos por aspiración
de leche u otros alimentos desde que comenzaron las campañas
de prevención.
La posición supina no incrementa los episodios de apnea
(parada respiratoria) o cianosis (color azulado por falta de oxígeno).
Es posible que algunos niños duerman mejor boca abajo. Este parece un
pequeño precio a pagar si reduce el riesgo de SMSL a menos
de la mitad.
Pero una de las consecuencias de que el bebé esté tumbado boca arriba
siempre en la misma posición es la plagiocefalia, una deformidad craneal
que en algunos casos puede llegar a ser muy grave. Para evitarla,
aconsejan variar la postura del bebé y existen unas "almohadas" especificas para prevenirlo.
2. El niño debe estar en una atmósfera
libre de tabaco, antes y después del nacimiento.
Si la madre fuma durante el embarazo y durante el primer año
de vida del bebé, el riesgo del SMSL se multiplica por cuatro.
Si ambos padres fuman, el riesgo se incrementa casi por dos veces
y media.
3. El bebé no debe quedar cubierto con ropa
de cama mientras duerme.
Es conveniente que los pies del bebé contacten con el límite
de la cuna, de ésta manera tendrá menos posibilidades
de desplazarse por debajo de la ropa de cama.
- Lactancia materna: la lactancia materna es el mejor alimento para los bebés, tiene un leve efecto protector frente a la muerte súbita del lactante.
- Chupete: hay investigaciones que sugieren que reduce la incidencia del SMSL si se usa para dormir.
- Los colchones muy blandos o de lana, los almohadones y cojines, los colgantes al cuello son peligrosos, así como cualquier otro objeto que pueda provocar asfixia durante el sueño, como cintas o cordones en las inmediaciones de la cuna.
- Compartir la cama: existe un riesgo aumentado si el niño comparte la cama para dormir con una madre fumadora. Sin embargo, en algunos países con baja incidencia del SMSL, se comparte la cama con alta frecuencia. En la actualidad se están realizando estudios para determinar este complejo hecho, a través de un Estudio Internacional sobre los Cuidados del Bebé.
- Hipertermia/hipotermia: investigaciones actuales muestran que los niños que están sobrecalentados o fríos tiene mayor riesgo del SMSL. La posición prona (boca abajo) minimiza la pérdida de calor por lo que la temperatura puede aumentar en exceso. Debe mantenerse la habitación a una temperatura de 20 a 22º C y evitar el arropamiento excesivo, especialmente si el niño tiene fiebre.
- Emanaciones de CO (monóxido de carbono): todos los años fallecen personas (a veces familias enteras) por emanaciones de monóxido de carbono procedentes de gas u otro combustible, debidas a instalaciones en mal estado, en locales mal ventilados o con salidas de gases inadecuadas.
- Jarabes con antihistamínicos y otros sedantes: en general están contraindicados los sedantes en los bebés. Muchos jarabes para el catarro contienen antihistamínicos que pueden, incluso a dosis adecuadas, ejercer una acción sedante inconveniente.
y http://www.aepap.org/familia/smsl.htm
sábado, 27 de agosto de 2011
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